TRABAJAR Y EMPRENDER
LA VALÍA DE TENER UN EMPLEO
¿Te has preguntado si puedes tener un empleo y a la vez emprender un negocio? ¿Cómo lo harías si apenas te queda tiempo? ¿Cómo combinarías esas actividades? ¿Tú realmente crees que sea necesario y posible hacer eso? Veamos.
Te deseo divertidas fiestas patrias. En el artículo de la semana anterior ya analizamos que sería muy difícil, muy complejo, francamente ‘un triunfo’, sí durante el arranque de tus ideas y nuevos negocios (sobre todo en el primero de estos) alguien se anima a invertir. Es lógico, quién tiene dinero, lo cuida.
Pero eso no te debe detener en lo absoluto. Y para mí, una de las mejores estrategias (sino es que la mejor) es arrancar tus ideas de negocio teniendo un empleo.
Mira, no te engañes ni te frustres: eres el único(a) que siente la grandeza de tu proyecto, y sí ya te crujen las entrañas por llevarlo a cabo, tendrás que demostrarte cuanto deseas ello.
Al trabajar para otra empresa o para el gobierno, teniendo un horario fijo, estar bajo las órdenes de un jefe, tener que hacer una labor repetitiva y recibir un ingreso que francamente es poco con relación a lo que aspiras, tendrás que esforzarte al doble para lograr tu cometido.
Y si acaso eres de quiénes ganan bien (arriba de $50,000.00 al mes, y siendo soltero-a), no tienes excusa alguna para emprender siendo empleado(a). Punto.
Tienes que disciplinar tu método, acomodar tu horario y reorganizar tus prioridades para hacerlo. Y créeme que sí se puede (soy un fiel representante de ello).
Luego de lograr tu cometido, hacer crecer tus operaciones empresariales y/o de que cuaje el emprendimiento, entonces debes hacer algo que te aseguro, ¡te encantará!: debes renunciar. Ese momento es mágico, marcará tu vida y te dejará muy satisfecho(a). Pero no nos adelantemos.
Generalmente:
- En un empleo ultra repetitivo, netamente operativo, y con un bajo sueldo, tendrás un horario fijo de 6 a 8 horas, y generalmente éste se cumple. Tu fortaleza entonces, es el tiempo de sobra. Aprovéchalo.
- En un empleo tipo gobierno, de mando medio, sueldo razonable, prestaciones estables, pero sujeto a las constantes órdenes de tu jefe, parece que tienes condiciones desfavorables para tomarte un tiempo. Tu fortaleza aquí es entonces, que generalmente tienes quien haga el trabajo y puedes darte respiros de 20 a 30 minutos en el inter de la jornada; allí ve delineando tu proyecto.
- En un empleo de la iniciativa privada, aburrido, redundante, con juntas continúas, el tedio es feroz. Tu fortaleza es entonces que puedes manejar el tiempo de la entrega del reporte, informe o tarea para trabajar sobre el emprendimiento.
- Un empleo, netamente de oficina, te da acceso a computadora con la cual, sin afectar tus deberes, puedes ir avanzando en la edificación del negocio.
Premisas en todo caso: cumple tus deberes de empleado; no acupes recursos de la organización (salvo tu tiempo sobrante); aplica tu sueldo para los gastos del emprendimiento y; no dejes de moldear tu nuevo negocio anotando tus ideas constantemente.
Y, en todo caso, luego de tu horario, al llegar a casa, te queda el período nocturno, el tiempo del creativo que tienes dentro, donde nada ni nadie te molesta (salvo tu mismo cansancio, hambre o sed, pero eso lo gobiernas tú).
El tener un empleo no es un obstáculo para emprender, por el contrario, es una bendición y más en estos tiempos donde hay escasez de flujos monetarios.
Date de 60 a 90 minutos diarios, luego de la merienda, para redactar tu plan de negocios, hacer la investigación de mercados (en fuentes secundarias de información), realizar cotizaciones en línea, hacer flujos de efectivo proyectados en Excel®, delinear estrategias de operación y diseñar el mejor modelo de negocio que se adecúe a tus tiempos, recursos y mercado meta.
El empleo te permitirá, siempre:
- Asegurar los primeros meses de actividad del proyecto.
- Pagar a profesionales que añaden valor a la idea.
- Fondear los gastos operativos que requiere el nuevo negocio.
- Seguir pagando tus cuentas corrientes y personales.
- Adquirir activos.
- Tener un período de holgura en lo que prende el proyecto.
- Paliar la falta de ventas que todo negocio tiene en su inicio.
- Sustituir los pocos ingresos que tendrá el emprendimiento en su fase inicial.
El empleo es tu fortaleza, nunca un impedimento. Aprovecha lo que tienes y lo que eres, nunca lo olvides.
Recuerda, te veo hoy por la noche en el FB Live de #MartesDeEmpresa, 8 pm en punto (FB://TDE Taller de Desarrollo Empresarial) y nos leemos el próximo martes en esta columna; te deseo felices y productivos negocios, y por favor: ¡no dejes de tomar acciones que te hagan trascender!
Artículo de #MartesDeEmpresa No. 145
Escrito en: Desierto de los Leones, Ciudad de México, México.
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*Empresario, profesor universitario y consultor organizacional. Político en mis ratos libres.
Es dueño inversionista y catedrático, desde 2015, en el Centro Empresarial TDE-Talentum (CETT), escuela de negocios y formación directiva; es consultor de emprendimiento y finanzas para INNOVA UNAM y en TDE®; es consultor líder en administración para distintos gobiernos y fiscalías en el I-GOB y USAID; escribe libros de administración y negocios; ha sido catedrático en la UNAM y UNILA. Su palabra y estilo favoritos: TRASCENDER!!!